
Desde finales de la década de 1980 el
consumo medio de azúcar de mesa por habitante
en España ha descendido a la mitad.
Sin embargo, el consumo total de azúcar (y,
por lo tanto, por habitante) en España creció
en más de un 20% durante el mismo periodo.
¿Cómo es posible?. Hoy, más del 75% del azúcar que ingerimos
nos llega incorporado en alimentos elaborados,
mientras que hace veinte años esta vía
indirecta representaba menos de la mitad de
nuestro consumo. Y por «alimentos elaborados»
no nos referimos necesariamente a
dulces y pasteles, sino también a embutidos,
encurtidos, lácteos, refrescos o caldos preparados,
por poner solo algunos ejemplos cotidianos.
Así pues, el azúcar que consumimos
no se limita a los cristales que encontramos
en terrones, sobres o paquetes, lo que habitualmente
llamamos «azúcar de mesa». Este
es el formato únicamente de uno de cada 5
g que tomamos. Hoy, la inmensa mayoría nos
llega a través de formatos y vías invisibles y,
en muchos casos, de manera inconsciente.
Las fuentes más importantes de azúcares añadidos
en España son los refrescos (23,0%), los
yogures, leches fermentadas y postres lácteos
(22,3%), pastelería, bollería y galletas (16,9%),
zumos y néctares de frutas (11,9%), y los chocolates
y alimentos a base de chocolate (11,4%).
Otros productos que aportan una gran cantidad de azúcar invisible son:
- Salsas y aderezos El azúcar disminuye la acidez, por lo que a menudo se añade a alimentos como el ketchup o la salsa de tomate. La salsa de tomate en lata se usa normalmente para añadirla a platos de pasta y por el tipo de producto que es nunca se sospecharía que tenga un alto porcentaje de azúcar, pero resulta que una cucharada de salsa de tomate equivale a 3,5 g de azúcar. Los aderezos para ensaladas son otra fuente escondida; por ejemplo, una cucharada de salsa César aporta 2,5 g de azúcar. (Nunca añadimos una sola cucharada, de manera que el consumo de 5 cucharadas de salsa de tomate equivale a la cantidad de azúcar que contiene un donunts)
- Cereales de desayuno Una ración real (50 g) de cereales de desayuno estándar aporta unos 15 g de azúcar, un par de sobres.
Los envases y etiquetas se han convertido en espacios publicitarios, ya que
permiten que el mensaje llegue directamente
al consumidor e incida en su decisión de
compra, y también por ser menos costosos
que el desarrollo de grandes campañas de
comunicación. Los resultados de diversos estudios
indican que las etiquetas a menudo
aportan más opacidad que transparencia.
Para más información haz clic aquí y acceder al vídeo divulgativo editado por la ONG Planeta azúcar, (duración 12 minutos).
Fuente Planeta Azúcar, VSF Justicia Alimentaria Global (Para acceder al informe completo haz clic aquí)
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